
A parte de una buena ascensión, también recuerdo un calor sofocante y sin una brizna de aire. Aún así no os fiéis, en una ocasión estábamos escalando en la cara este varias cordadas. Temperatura agradable y todo el mundo en camiseta. Koki subía por uno de estos inocentes itinerarios equipados con chapas y sobre roca excelente, por lo tanto aparentemente exento de peligros objetivos. De pronto una avalancha de nieve (la poca que quedaba en alguna repisa superior), se vino sobre el, con el consiguiente susto y sin consecuencias, pero según dónde te encuentres, a parte del susto te puedes llevar la galleta de tu vida.
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