

Justo llegamos al pie de vía y nos dimos cuenta de cómo chorreaba la única vía que pensábamos hacer y de la que teníamos reseña. Estaba claro que por allí hoy no subiríamos, no me imagino en las lisas placas con agua.
Justo a la derecha recordaba que en casa tenía una reseña de un nuevo itinerario: Durendalle, similar a les Enfants pero un grado más difícil. Sin reseña tiramos para arriba, no costó absolutamente nada ir encontrando el itinerario, gracias a las chapas que marcaban (a modo de fitas) el camino a seguir. La escalada era entusiasmante y realmente bella y variada, una de las virguería de la Dent dÓrlú.
15 largos con sus 15 rápeles nos devolvieron al suelo. Opípara cena y a preparar el día siguiente. Esta vez me ocurrió algo que no me había pasado nunca antes ni me ha vuelto a pasar. Al ir a dibujar la reseña de la vía, comencé un largo, dos y a la mitad del tercero ya no sabía si estaba en en el 4º, el 5º o el 2º. Era totalmente incapaz de recordar la vía con un mínimo de exactitud y, por lo tanto, de transcribirla al papel de forma fiable. Los motivos eran varios: no tenía un croquis del que partir, era demasiado larga y todas las tiradas eran similares. Para colmo, al llegar a casa tampoco pude; puesto que mi reseña era de texto y sin dibujo. Al cabo de un tiempo salió la guía y con ella mi única posibilidad de tener mi propio croquis: ¡!copiándolo!! Me repatea, pero era eso o nada.
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