Rosa me propone esta vía a la que iba con Raul, la he escalado en varias ocasiones pero no me importa volver a repetirla, aprovecharíamos para renovar las oxidadas reuniones.
Abierta en el 82 junto a Manel Monsonis, con 16 añitos. ¿Y como llegamos hasta aquí?
Resulta que en 1985, con tan solo15 años me fui todo un mes a La Renclusa, con el objeto de hacer todos los 3000 que pudiera. Planté mi tienda junto al refugio, algo impensable en la sociedad actual retrograda y culpabilizadora.
Actualmente hubieran metido a mis padres en la cárcel por permitírmelo. Aún ahora alucino con la temprana osadía. El caso es que fui subiendo todas las montañas de los alrededores. Y cada día tenía delante al Pico de la Renclusa, guardián del lugar y vigilante de todo lo que hacías. Escalarlo parecía un plan muy atrayente para un niñato de 15 años que, también comenzaba a intentar subirse por las piedras, llevaba algo de material conmigo, por si acaso.
Un buen día apareció un tal Robles, bombero de Barcelona, hicimos buena conexión y decidimos ir a escalar esa pared, siguiendo una vía que aparecía en la escueta guía del CEC y con pocas líneas que la describiesen: “Cara Norte, seguir la fisura central” y poco mas.
Material disponible: 1 cuerda, algunos mosquetones, 7 u 8 clavos (todos en U) y un martillo. Suficiente.
Robles la escaló toda de primero, mejor así. Tanto para montar reuniones como para colocar uno de los pocos seguros que puso, buscaba un lugar dónde pudiera dejarme cerca una piedra del tamaño adecuado como para poder sacar los clavos…
Increíblemente salieron todos y esa pequeña cara norte se convirtió en mi primera e inolvidable gran escalada.
Dos años después, con Manel hicimos otra salida similar por la zona, pero ya estábamos algo mas rodados en la escalada y, con 17 años, nos fuimos 15 días por la zona. Escalamos las Agujas de Perramó y algo mas que no recuerdo. Pero también regresamos al Pico de la Renclusa, yo había visto esa estética línea situada mas a la derecha y había, por lo menos que intentar subirla. En esas épocas el concepto apertura se fundía mucho con el de repetición, y en ese tipo de itinerarios era lo mismo una cosa que la otra.
Ya teníamos algo mas de material: unos fisureros, algún friend y clavos mas variados.
No recuerdo detalles de las ascensión pero transcurrió sin incidentes.
Nunca supimos si era realmente una primera o no puesto que, perfectamente, alguien podía haber subido antes por allí. En todo caso nadie ha reclamado la autoría.
14 años después todo ha cambiado mucho, nosotros también. Incluso he ido a vivir muy cerca de allí, el Valle de Benasque entra dentro del radio de acción local para escalar un día. Añoro nuestras aventuras infantiles y decido engañar a Rosana y Alex para disfrutar de un magnífico día en la montaña, repetir este sencillo, pero bonito itinerario y aprovechar para poner spits (a mano) en las reuniones. Lo que mas recuerdo de ese día es la cantidad de martillazos que llegamos a dar y una gran tormenta que nos cogió durante el descenso y nos dejó empapados como si hubiéramos caído al río.
Se que hice otra repetición, sin mas y una última cuando trabajaba en la Escuela de Benasque, dando un curso de nivel 2 de escalada. Me cuadraba mucho hacer esa vía pero solo éramos dos alumnos y yo. Así que la técnica fue que yo subía primero con una sola cuerda, llegaba a la reunión, me soltaban y rapelaba para volver a ascender junto a ellos con jumars y realizar así la salida final del curso de forma perfecta y tenerlos bien controlados. En esa época subía como las motos y todo fue sobre ruedas.
El último capítulo fue el otro día, fecha en que aprovechamos para cambiar los anclajes de las reuniones por inoxidables y dejar esta ruta niquelada para años y años.
Ya convertida en una de las grandes clásicas del Valle de Benasque y muy recomendable, especialmente por la belleza del entorno en que se desarrolla.
Como pueden existir ciertas dudas del diedro dónde comienza, dejé un hito, que se caerá, y un pequeño clavo con anilla justo en la base, de forma que no debería haber confusión posible.





















