
Estos curiosos pliegues calcáreos los apreciamos perfectamente desde la carretera, que pasa a media altura por la vertiente contraria.
Un mirador facilitará el poder recorrer visualmente todos y cada uno de sus itinerarios. Con el tiempo se ha ido completando la pared y recorriendo la mayoría de sus sistemas fisurados. Lástima que la calidad de la roca no sea óptima en todos los casos, unas vías han pasado con más fortuna que otras, la prueba del algodón, llegando así a la categoría de clásicas y recomendables del lugar.
Por mi parte, he recorrido por primera vez un par de líneas, siempre tras los pasos de Armand, quién nos ha enseñado a seguir las líneas más lógicas, a dejar los itinerarios medianamente presentables y a mirar constantemente a nuestro alrededor en busca de magníficos recorridos no visibles para otros y vírgenes de toda huella humana. Despertó el instinto aperturista que algunos llevan dentro.
Tras unas fresquitas noches en la chopera de al lado del río, te queda lo mejor: con el frío de buena mañana, vas hacia la pared y, tras agotar posibilidades, descubres que en este tramo sólo existe la opción de pasar por dentro del agua. Que frrrrrío.
-Caravanserai: a parte de lugar de reposo para las caravanas del desierto, también es un buen disco del inimitable Carlos Santana, a juego con la Abraxas. De una lógica aplastante, abajo recorre unos diedros-canales de roca bastante pésima en general. A partir de R3 la roca gana verticalidad, ambiente y calidad, culminando en las perfectas fisuras del último largo, realmente bueno.
-Arabesco: aquí ya iba un poco engañado y nada convencido, pero salió. Un lógico sistema de diedros, pero con roca bastante delicada en general, bastante de coleccionistas. Además pagué caro el error de no llevar casco, me lo había olvidado. Piedra, herida y toda la cabeza llena de sangre. No fue nada, pero daba cosa.
Si, ya se que los Órganos no están en Ports.