Pocas son las escaladas existentes en el bonito Valle de Echo, aunque poco a poco van apareciendo opciones para disfrutar de este tranquilo rincón del Pirineo.
Ya hacía tiempo que quería hacer una vía en esta pared. Pero entre ficticias nidificaciones, calores y tormentas cualquier amago de intento se había visto abortado desde casa o desde las cercanías del valle.
Por fin se cuadran los astros y quedo con Aloe un día que parece ideal.
Nos levantamos a las 5,30 y poco después estamos camino de la pared. A mitad de aprox me doy cuenta que voy muy ligero. Me ha olvidado la cuerda. “Qui no te cap, te cames”. Vuelta al coche y tramo extra de pateo
Nuestro objetivo es la vía Hiru Zapore pero Nos liamos en la aproximación, para variar, y seguimos los hitos de la derecha. Llegamos al inicio y, mirando la reseña, nos damos cuenta de nuestro error. Da pereza volver a bajar, así que hacemos esta. Es un poco mas larga pero también algo mas fácil, creo que no vendrá mal.
Los primeros tres largos transcurren por una franja de pared negra de roca arenisca, tipo Ordesa. Escalada bonita y curiosa. Pateo ingrato por pedreras desagradables y reprendemos, ahora por caliza de calidad extra. Desde aquí a la cima la tónica es similar. Muy buenos largos con roca excelente, salteados de trozos fáciles y con roca mala, dónde hay que ir tanteando los agarres. Escalada discontinua, con tramos de caminar entre medio, de ahí el nombre de la vía.
La bajada es cómoda pero se hace larga. Llegamos al coche cansados, tras 12 horas. Buena palicilla y actividad que creo merece mucho la pena.






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