domingo, 11 de enero de 2015

ABELLA DE LA CONCA - BON VOYAGE PARMIS LES ANGES

Poco a poco Abella se está convirtiendo en un destino a tener muy en cuenta al plantearse una salida invernal. A su gran número, que crece día a día, de vías deportivas se le van sumando poco a poco itinerarios de cierta longitud. La buena exposición al sol, corta aproximación, longitud moderada y excelente roca parecen suficientes reclamos como para que la zona triunfe. En contra se le puede (y debe) achacar la poca continuidad de sus paredes, abundancia de repisas, vegetación y poca entidad de sus escaladas. Pero lo uno compensa lo otro, o si no que cada cual decida lo que le compensa o no, el hecho es que es lo que da de si y ahí está. Esta vez es una de las vías más largas del pueblo con el aliciente de pasar por encima de un curioisísimo puente de roca gigantesco (por debajo también hay vías deportivas), que le da un toque exótico a la ascensión. Vía recomendable en la que hay que escalar un poco más de lo que pueda parecer a simple vista. Ambiente nulo y pasos bonitos. Como la vía acababa en medio de ninguna parte, decidimos continuar hasta la misma cima con un gran largo (divisible en dos-casi mejor-) hasta la misma cima. Aquí la escalada es fácil y la roca buena, pero hay bastantes bloquecitos apiñados por aquí y por allá, que convendría limpiar un día que no haya nadie en las vías de abajo. La bajada desde este último punto final es un rollo y consiste en recorrer, por encima, el techo del último arco, a nuestra izquierda. Bajaremos hasta la cresta que nos lleva de nuevo al inicio del arco central, que acabamos de cruzar, y que deberemos pasar de nuevo para bajar por el descenso normal. Pasos de III con patio, tomar precauciones. Aquí lo más práctico sería subirse una maquinita de esas que hacen agujeros y montar un rápel por la vertiente norte (contraria a la vía). Después, parece ser que una gran pedrera, medio cómoda, nos dejaría en el tramo de camino posterior a la ferrata. Muchísimo más rápido, si a alguien le apetece hacerlo, es lo suyo. Con Roger Comepiedras.

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