Casi siempre que
aparece una nueva guía de escalada hay lugares que se quedan en el limbo, en el
olvido.
Los motivos
pueden ser muy distintos: presencia de especies protegidas o estar situados en
propiedad privada, finalmente es el temor de los equipadores a sufrir unas
restricciones severas en caso de gran afluencia.
Otras veces es
simplemente porque no quieren que vaya
nadie a escalar a “sus” paredes. Este último caso pasa a menudo y,
personalmente lo respeto pero no lo comparto en absoluto. Si todos nos ponemos
así, únicamente escalaríamos al lado de nuestros lugares de residencia o, según
como, ni así. Por otro lado, por lo general luego suelen ir a otras paredes que
si están publicadas.
Hay casos mas extraños, que si pero no, que nadie sabe muy
bien porqué pero si, aunque oros digan que no. Total, que al final se queda
ahí, en un vacío cósmico, que seguramente hasta no sea malo para la zona. Un
ejemplo podría ser la pared dónde hice estas fotos hará ahora algo mas de un
año.
Rizando el rizo, en Catalunya tenemos una brigada oficial
de forestales-desequipadores que actúan bajo las órdenes de los técnicos de
medio ambiente. A veces bastante discutibles, por cierto.
Luego hay casos muy curiosos, como uno bastante reciente,
dónde alguien se han saltado todos los conductos reglamentarios y ha desequipado
totalmente un sector que contaba con 15 años de antiguiedad. Se sabe quién ha
sido y se ha denunciado ante el juzgado, con la consecuente investigación.
Ellos saben lo que hay, evidentemente no lo han
reconocido, pero esperemos que otra vez lo piensen dos veces.
Y esto es solo una pequeña muestra de la dantesca
situación actual y que se complica mas día a día, siempre a peor.
Una verdadera pena pero que irá cada vez mas en nuestra
contra hasta que de una vez por todas consigamos organizarnos y poder
defendernos ante algunas situaciones injustas.
Y digo injustas, porque las justificadas, creo que todos
somos lo suficientemente sensatos como para entenderlas a la primera.