
Adeu gatet.
Esta es una de las paredes largas más frecuentadas de La Maimona. Gracias a su corta y cómoda aproximación, no demasiada altura, buen equipamiento y belleza de los itinerarios.
Vía rápida e ideal para combinar con otras (espolón de los Agujeros o Paredón del Alguacil). Escalada variada y al sol casi todo el día.
Esta fue uno de los primeros itinerarios abiertos en el Turbón, en el 95 por Marmo y Teixi. Iauguró el sector más soleado por su línea más lógica. Abierta en el día, con prisas y bajada nocturna, quedó pendiente de retocar para que se pudiera escalar en libre. Sigue una evidentísima línea de diedros con dificultades razonables, frenados por la parte intermedia, dónde un tramo vertical y ciego obligada a una progresión lenta y precaria sobre puntas de clavo. Sólo para este tramo eran necesarios 8 pitones, el resto buena fisura y escalada rápida. Desde el primer día quedó el remordimiento de equipar un poco más ese largo, para que quedase una línea más homogénea, clásica y libre. Marmo ya me lo comentó hace tiempo y me ofrecí a acompañarle, tras 19 años se realiza el arreglo pendiente. Oriol también se apunta, así tacha.






En una pequeña excursión que realizamos por el barranco durante nuestra primera visita a Montanejos, ya vislumbramos la majestuosidad y pureza de líneas del espolón de los agujeros. Por aquel entonces sólo contaba con una vía: Autopista al infierno (Moreno-Sasot-Rodríguez), un buen fregao, desequipado y con roca así así, aunque con un trazado muy estético y espectacular. En aquel primer viaje, escalamos el primer día la Pericondrio, luego vinieron las fiestas, los toros y las vaquillas. El resto de esa semana santa fue fiesta-levantarse a medio día-algún bordillo cuanto más corto mejor.
Con esta completamos la trilogía otoñal del Montsec, que ya iniciamos con El Peladet y la Pared de Aragón. Itinerario comenzado hace un par de años y acabado hace un mes, pero nos faltó colocar una chapa en la última reunión, limpiar un poquito y depurar en libre lo máximo posible.
En los últimos años he visitado con relativa frecuencia las montañas Castellonenses, pero Montanejos ha quedado como asignatura pendiente. Sin contar un viaje en su época dorada y otra visita hace ya unos años. Este año he intentado subsanar esta falta imperdonable, de acudir a una de las zonas más importantes del Levante.