Hace un par de años y durante el transcurso de una excursión fotográfica, para la guía del Ésera 2, descubrí la magnífica cara sur del Pico Russell. Una vertical vertiente soleada, relativamente cerca del coche, con roca excelente y rallada de principio a fin por diedros y sistemas de fisuras, además acababas en un 3.000 que siempre le da cierta categoría. ¿Cómo era posible que nadie se hubiera fijado en aquel farallón?
De entre todas las opciones, un diedro gigantesco destacaba y clamaba su primera ascensión, una perla de aquellas que ya casi no se encuentran.
Quedó el plan para el siguiente año, el siguiente año no pudo ser, pero este si.
Con el último ternasco ribagorzano nos dirigimos hacia la pared, en el autobús de las 7 de la mañana. Cargados como burros y con material para abrir el nose, llegamos al bivac. Ahí dejamos todo lo innecesario y seguimos para arriba. La idea inicial es abrir lo que se pueda, fijar cuerdas y rematar al día siguiente. Todo dependerá de si la roca de las caras de diedro es lisa o con rugosidades. Esto dará velocidad o convertirá la escalada en difícil y lenta. Durante el penoso ascenso hasta la pared, no paro de observar el diedro, se ve difícil, muy difícil.
Un error de apreciación: no está relativamente cerca, está relativamente lejos. Otro error de apreciación: no es difícil, la roca es absolutamente magnífica y muy erosionada, hay hasta chorreras. El granito hace rallas en las placas, que constituyen excelentes presas de pie. Cuanto más tieso es el terreno, más buena presa encontramos, por lo que la progresión resulta agradable y sencilla. La vía la abrimos en un santiamén, ese mismo día y disfrutando como enanos. Le digo a Dani: “saborea el momento, porque nunca hemos abierto una vía como esta y (posiblemente) nunca volvamos a abrirla”. Lógica aplastante, diedro gigante, roca excelente y muy buenas posibilidades de aseguramiento casi en todo momento, hacen prever que se convierta en una de las grandes clásicas del Macizo de la Maladeta-Aneto.
Para el día siguiente barajamos varias opciones, abrir otra, ir a la pared del Llosás… al final, nos bajamos para abajo y pasamos de todo, menos de la paella que nos espera. La verdad es que a mi me ha trinchado bastante la aproximación tan cargado, además en uno de los numerosos piños me he clavado una piedra en mis reales posaderas y duelen bastante.
En la vía han quedado equipadas todas las reuniones para rapelar, una chapa a pie de vía para marcar, otra chapa en un tramos ciego del primer largo y algunos puentes de roca (sin equipar, que la vida está muy mala). Grado con cierta vidilla.
Las posibilidades son enormes en esta extensa pared. Espolones fisurados, diedros, placas, pero ninguna es EL GRAN DIEDRO.
Más fotos aquí: http://blogs.barrabes.com/ternascodebenasco/post.asp?idPost=4339
Entorno de montaña, ideal para disfrutar de esta excelente versión del clásico Oxigene 2, live en la China:
http://www.youtube.com/watch?v=dLk29XGSo_Y&feature=related