Corto viaje al Atlas con Alfons Esterlich y Miguel Ángel Vidal, esta vez a una zona mucho mas desconocida para la mayoría de escaladores: Amellagou, las Gorges de Imtil.
Voy durmiendo en el asiento trasero del coche y escucho “esto está lleno de nieve” pienso que están vacilando y sigo durmiendo. Llegamos al alojamiento y no puedo creerlo, está nevado y no poco.
Llevamos muchas horas de viaje y la noche no es buena consejera. Mañana veremos el panorama.
El panorama es precioso, rodeados de grandes montañas, con grandes paredes y todo bien nevado y bien mojado. El frío es intenso, llueve y hace viento. Vaya recibimiento.
Nos lo tomamos con mucha calma y vamos a hacer un reconocimiento, con el coche, de las paredes y sectores del barranco. Adelantado el día, deja de llover y hacemos una excursión a ver uno de los sectores mas alejados. Una hora después estamos a pie de pared, lo que vemos no acaba de convencer.
Para el día siguiente decidimos visitar un sector deportivo al sol. No hay mucho dónde elegir, es casi todo a la sombra y el frío no perdona. Para llegar a nuestro sector (Ain) hay que cruzar el río y subir por unas rampas, en 10 minutos.
Cruzar el río, con el caudal del momento, no es la mejor opción, así que vamos desde el pueblo de la izquierda por unas feixas altas, tardamos un buen rato. El regreso lo haremos por la feixa baja, mucho mas rápido. El sector nos ha dejado un sabor agridulce. Roca buenísima y escalada de gran belleza, pero algún seguro colocado extrañamente y unos grados totalmente fuera de lugar. Pero la experiencia final es buena. De todas formas la sensación en general de la zona es que hay muchos sectores pero que están como a medias y con grandes posibilidades aún de nuevos equipamientos. Mucha sombra y con viento, malo para nosotros estos días.
Hemos visto algo muy interesa te para abrir pero queda en sombra, le toca el viento y hay que cruzar el río (muy caudaloso estos días).
A la jornada siguiente decidimos acometer ya una vía larga, la mas fácil del lugar. En vista de los grados del día anterior, seremos cautos.
Tras la subida de rigor, por la pendiente desértica y pedregosa, llegamos a la base de la pared y encontramos la vía. Resulta muy variada, con tramos de calidad excelente y otros bastante mediocres. Varias chapas colocadas en lugares muy ilógicos, con toda la pinta de estar equipada desde arriba. En el largo central, el mas difícil, encontramos un tramo mojado que aumenta la emoción e incertidumbre pero paso en artificial con algunos friends. Mas arriba trozos muy buenos se alternan con grandes repisas. Un final expuesto y mojado, que se trabaja perfectamente Miguel Ángel con la ayuda de friends dudosos, nos deja en la última reunión.
Rápeles y en busca de la estufa.
Regusto final extraño, gran vía bastante mas difícil de lo que pueda parecer mirando la reseña que llevamos, pero de calidad no del Taghia. Eso si, con la nieve, ambiente soberbio.
Analizamos fríamente (nunca mejor dicho) la situación y decidimos irnos a las Garganas del Todra a la mañana siguiente.













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