Hace un tiempo publiqué un par de nuevas aperturas en Cap de Long que me envió Ramón. Y hace muy poco Grau publica una repetición de Marie Brizard y la pinta como futura gran clásica de la zona y de enorme belleza. Sus palabras me animan a repetirla.
Vamos con Jordi y Xavier. Tras una larga aproximación por los incómodos bloques y pedreras finales llegamos a la base de la pared. La única nieve que queda en toda la región está en esta vía, también es mala suerte. Entramos por la rimaya de la derecha, menos mal, pero llegar al inicio verdadero no es nada fácil, así que decidimos quedarnos en la vira y acceder a la chimenea en diagonal, que se ve bastante fácil.
Comienza Jordi y monta reunión sobre el bloque empotrado. La chimenea se ve acongojante y tétrica, Jordi desaparece tras un montón de metros ascendidos. De repente oímos “cuidado esconderos que caee una piedra grandeee”. Nos escondemos lo que podemos y cae una gran roca que estalla ante nosotros y un trozo alcanza a Xavi en el costado, causándole dolor, herida y morado. Rápidamente oímos de nuevo: “esconderos que ahora cae otra mas grande”. Nos empotramos lo mas posible al fondo de la chimenea y contenemos la respiración. Cae vuelve a estallar y no nos toca de milagro. Uff, que miedo. Jordi acaba el largo.
De segundo se sube mas cómodamente de lo que parecía pero al llegar a la zona suelta, efectivamente, está todo lleno de bloques, hago bastante limpieza, pero aún quedan algunos. Un poco mas arriba arranco otro bloque y me quedo colgando, lo que me va bien para sacar un friend. Acabamos escaqueando ese último resale de la chimenea por la derecha, no se que es peor porque es mas fácil pero mas suelto.
Llegamos a la reunión y se plantea la opción de bajar, al final decidimos (a mi pesar) continuar, el resto sigue un espolón de resaltes verticales pero con buena roca y canto generoso. Aquí la escalada es mas atractiva pero yo ya voy cruzado y no me acaba de convencer. Cedo la cabeza a Jordi y aprovecho para ir tirando bloques abajo y disfrutar del estruendo al estallar en la base. Sumarle que no he escogido los gatos adecuados y los pies me duelen demasiado, además de los largos interminables de 60 metros. Antes me gustaban los largos largos, ahora ni lo mas mínimo.
A favor de la vía, hay que decir que es estética, lógica y que al resto de la cordada si que le gustó.
El descenso es bastante incómodo por pedreras inestables y grandes bloques de granito. Después el camino y el calor ya nos dejan lo suficientemente fulminados como para descansar al siguiente día.
Coloco una pequeña entrada en facebook y se dispara una polémica sobre la verdadera autoría de la primera ascensión, cada cual da sus argumentos. Sin ningún ánimo de continuar las discusiones, le he otorgado el nombre de Marie Brizard. Aparentemente si no se encontraron ninguno de los clavos que, en teoría, debiera haber emplazados, parece ser que era una línea diferente a la anteriormente abierta por Pascal Ravier. Además de todos los bloques inestables que tiramos abajo.
Aunque yo tampoco tengo la certeza absoluta de ello puesto que no he hecho Paradis Perdu. Ramón si que ha escalado ambos itinerarios y creo que tiene el suficiente criterio como para separarlos. En todo caso, ya se que no es tan fácil, todo sería mas sencillo si existiese un buen dibujo con cierto detalle. No se, ahí queda la línea.
También estaría bien que quedasen reflejadas, con el máximo rigor posible, en una guía todas las vías de la zona, tanto deportivas como desequipadas y con unos buenos croquis que faciliten su repetición y no den lugar a malos entendidos.
Haya paz y respiremos hondo todos, que tampoco es algo tan grave.





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