

El Tozal del Vero es una de las paredes más bonitas de Aragón, en la que nunca he escalado (y no se si lo haré) y que, además, ni siquiera había visto. Este pasado invierno, aprovechando un pateo por la Sierra de Guara, elegimos un itinerario que pasaba justo por enfrente de la pared. Era la escusa perfecta para admirar su estética y tomar unas fotos.
El cáncamo y el cable me resultó graciosa la calidad del anclaje.
PD: el laguito está helado.




























